Hoy estoy en decadencia. Estoy en esa espera interminable de saber que todas las cosas importantes están juntas y a la vuelta de la esquina, mientras que yo, un pobre necio, olvido de armarme para la batalla. Pierdo y decaigo más, porque ahora no hay nada importante que me mantenga despierto, tocó fondo. Pero siempre hubo algo bueno de sentir que nada podía ser peor y es que justifica ese sentido de renovación tan necesario, casi como si la cadena del fracaso o la vergüenza se viese corroída por la calma de no poder volver atrás. Hoy, solo me queda ascender y sin otra opción más que esa, lo hago. Asciendo, los enemigos que antes me emboscaron todos juntos no pudieron matarme del todo y es tan fácil ganarle a algo que ya gastó todas sus cartas en la primera mano. Uno por uno va cayendo y mientras voy alcanzando la victoria veo al último de todos ellos caer. Ahora estoy solo y en esa esquina en la que yo creía que no me esperaba nadie más me atrapa ella, la decadencia, y en ella, todos mis enemigos sobreviven.
Our picks
Become a supporter of quaderno
Support this independent project and get exclusive benefits.
Start writing today on quaderno
We value quality, authenticity and diversity of voices.

Comments
There are no comments yet, be the first!
You must be logged in to comment
Log in