Marzo / 2024
Jul 31, 2025
Es impresionante cómo el tiempo se acorta cuando dejas de esperar. Cuando comprendes que cuatro paredes no hacen un hogar, y que una persona no se mide por su utilidad, sino por la luz que trae a tu vida.
Mi hogar... mi hogar tiene siete letras y una sonrisa que parece sacada de un sueño. Tiene una mirada gentil que calma mis pesares, mejillas sonrosadas como el cielo al atardecer, y manos que acunan cientos de luceros. En ellas, sostiene mi corazón; lo guarda, con ese cuidado tierno de la brisa de verano que me roza la piel, como el sol de la mañana cuando el frío aún se aferra a mis huesos.
Es ese plato de sopa espesa que preparaba mi abuela en días de enfermedad y te recordaba que nunca estabas solo. Aquel amor que sana.
Qué fortuna llamarle mi hogar. Qué milagro sentirla tan cerca, poder envolverla entre mis brazos, apretarla, y sentir cómo el universo entero cabe en un abrazo. Qué regalo dormir entre sus sábanas, que paz abrir los ojos cada mañana, volver después de un día ajetreado y descubrir, una y otra vez, que el destino por fin me llevó a casa.
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