el espejo me mira con hambre
creo que huele mi sangre; tiene sed de otra ficción
una iglesia abandonada llena de espíritus muertos
reclama mí nombre
me dice "te esperé"
confundiendo mi ser
con una huída solitaria
compacta el escenario, otra vez: un revolver y una flor, blanca
ambas afiladas
en la maldad que afila
despedidas solitarias
y sin amor
¿vos también ves los tonos blancos de este vestido degradar hacía el horror?
otra vez el vestido de humo hablando, otra vez un viento necio, blando
tu propia biologia atada a despedidas sin saber pedirme que me quede
vuelve a perderme en el aire
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