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Los crímenes imperdonables de las humanidades

Dec 15, 2025

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Los crímenes imperdonables de las humanidades
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El mundo existe como es desde hace siglos. Nada de lo que yo diga en un brevísimo ensayo para redes va a cambiar eso, pero permítaseme el gesto digno de quien ha sido violentado simbólicamente una y otra vez. En 2011 terminé mi formación técnica y me interné sediento, hambriento de sentido una nueva identidad en el campo de las humanidades. Mi formación, prestigiosa, de élite, envidiada por todos los escolares de la ciudad ya no me era hospitalaria. El bicho de la filosofía se había introducido, quería saber, quería aprender, y ese narcisismo industrial de quien se supo siempre en un status social privilegiado operó en mi contra. Ya no deseaba ser el soberbio que mira desde las matemáticas por encima del hombro al poeta, y sucedió algo absurdo, que hoy reconozco inútil, deseé matar al técnico como quien se cercena las alas. Me dije, bien, aprendamos de esta nueva vida, ¿y qué encontré?

Hermetismo, misterio, silencio. Los depositarios de la vida académica en humanidades son crueles e indiferentes frente al profano, que además es blasfemo, que además responde al orden injusto de la opresión y al que hay que expulsar. No hará falta violencia, él solo se irá cuando se diga “esto no es para mí”. Es una forma de sutil violencia epistémica. Quien se formó en matemáticas posee una ontología diferente, por ejemplo, el concepto de sustancia es raigal. Hay mucho para aprender, como una inhabilidad para comprender la poesía, la sutileza de la lengua, la polisemia. Y sobre todo el juego de poder. El técnico suele ser, y claramente no siempre, despistado, algo ingenuo e infantil. Su mundo no está tramado por las sutilezas que Rousseau condenaría en el mundo cultivado. No hay juego de poder, no hay ironía. Y algo seco y patético, no hay sensibilidad ni sentido del humor. Esto es agobiante para alguno de las humanidades e incomprensible.

Sobre todo, el técnico es soberbio. ¿Eso habilita a los que custodian el saber en la academia la crueldad y el hermetismo? ¿Cómo un docente universitario curtido por la experiencia, preclaro por años y años de ver repetirse los mismos ciclos no hace nada? Respuesta: decide no hacer no nada. Decide que el joven se queme o se lastime a sí mismo. Fomenta la humillación y la revancha frente a un mundo capitalista excluyente, opresivo, que privilegia el rendimiento económico frente a la belleza, el placer y el cultivo del espíritu.

No desearía que parezca que planteo una inocencia virginal de la ciencia y la técnica, también ellos tienen sus mecanismos de exclusión, donde la inteligencia no se cultiva, no se crea, se tiene, es algo que “se da”, en una antropología ingenua decimonónica, te plantean soberanas idioteces como el coeficiente intelectual. Tienen controles excluyentes y que te eliminan, son duros, secos, pragmáticos y poco hospitalarios. Cuando el científico se formó durante años en la academia y deriva licenciado o doctor, está vacío. No quiero se cruel, pero muchos doctores en química no entienden el principito. Y estamos hablando de un libro con dibujitos, letras grandes y cincuenta páginas.

El mundo es cruel e injusto. Hay pujas por el poder, el dinero y el prestigio. ¿Extraña que hoy Milei ataque las humanidades, que no haya becas, programas de investigación? Somos los primeros en ser castigados, porque nuestro saber no es productivo, no es eficiente, entonces uno se vuelve cauto y protector, cierra el círculo. Pero también hay formas de exclusión soberbias disfrazadas de humildad, yo las padecí, y aún hoy debo avergonzarme por pretender aprender matemática y física, como si fuera una traición, como si no pudiera convivir en un cuerpo el técnico y el poeta. Como si uno fuera pretencioso.

Solo diré algo dificil de tragar para los de humanidades, muchas veces el técnico es ciego y tosco, y sobre todo soberbio, pero apenas necesita una corrección en la mira y de pronto, voilá, se hace la vida, la luz y la belleza. Negarle esa experiencia a otra persona, un hermano, alguien que podría hacer un mundo más fraterno y justamente repartido es otro de los crímenes imperdonables de las humanidades. Después los “cultos” se extrañan que tantos profesionales con gran capital económico sea obscenos en sus consumos culturales, francamente horrendos propios de la sociedad competitiva y capitalista. Pero pese a todo yo hoy me siento mucho más cerca de la frase de la canción de mi escuela: “corazón y amistad es el lema”.

Bonchi Est

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