Start writing for free on quadernoNadia
Sin prisa deslizó
su uña, la más filosa
sintiendo la suavidad de la carne,
la dureza del deseo.
Eva le abrió el pecho,
quería buscar la costilla
quería saber si era hija del barro.
Se hizo lugar,
para lo que se volvió chiquita,
y una vez adentro
se sintió inmensa.
Se infló hasta ocupar todo el espacio.
Se sintió hombre,
la electricidad recorrió todo su cuerpo.
Mordió la manzana
y caminó,
caminó
hasta perderse en la bruma,
hasta caer rendida al borde de un arroyo,
hasta dormirse
y sentir
el peso
de la cabeza de Adán
sobre su pecho.
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