Aún no me he olvidado
de los silencios largos,
de las palabras envenenadas,
del desinterés mutuo.
En mi mente habitan
restos de promesas rotas,
mentiras dulces al oído
y juramentos apagados
Suena a que te odio.
¿Odiarte?
Nunca podré hacerlo.
Pero...
No vuelvas.
No llames a la puerta.
No insistas.
Empuña tu daga,
despedaza mis ilusiones.
Huye de mi cabeza,
de mi vida,
de mis memorias.
Di que soy un extraño,
que eres libre,
que te sientes más ligera,
que así lo prefieres.
Aniquila mis pobres esperanzas,
déjame con un nudo en la garganta
y una grieta en el pecho.
Márchate,
como lo haces siempre,
como un ladrón en la noche,
no dejes ningún rastro.
Piérdete en el olvido,
y lleva contigo
lo poco que queda de mí.
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