Ha sido un día plácido. ¿Tengo mucho más que contar? Me levanté tarde. Dibujé una imagen de puppycore, hice un ejercicio para tener mejor postura. Lo más interesante fue esa hora entre las 5 y las 6 donde sentía que las ideas me golpeaban como una marea alta, mostrándome las cosas que todavía no había realizado durante el día y que todavía me faltaban. Obviamente que estoy agradecido por ser iluminado de esa forma, pero duele cuando llegan todos derepente, demanando tu atención, y tú te medio paralizas, sin saber cual obedecer primero. Supongo que suena como un típico problema de gestión, algo a lo que mucha audiencia adulta que pueda leer esto ya está más que aclimatada. Pero sobreviví, y concreté aquellas tares exitosamente.
También estoy feliz, pues escribí. Claro, todo estos días he escrito este tipo de diario público actualizando con los eventos de mi día a día, aunque más lo asemejo yo al ejercicio de lanzar la botella con un mensaje dentro al océano: Lo haces más por ti que por ellos, pero si también es recibida, pues mucho mejor. Me da paz escribir, siento que me fortalezco y disfruto un poco más mi vida. Pero hoy, además de esta entrada que estoy escribiendo al internet, escribí un poco para mi libro. En verdad me cuesta darme tiempo para avanzar con aquel sueño, pero cuando lo hago, siento que el día ha tenido sentido vivirlo. Me siento mucho más satisfecho y tranquilo por el resto del día. Incluso, llego a considerar que no hace falta que salga el sol, pues ya he puesto en palabras mis ideas y he explorado un poquito más aquel mundo que, por ahora, solo existe en mi mente, pero que mañana podrá ser visitado por otras mentes. Ojalá puedas leerla cuando la finalice.
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