...
Una historia común.
-¿El batisterio?
-Al fondo a la...
-Ya, ya veo...
...
-Allí estaba mi familia. Yo llegaba tarde, como era mi costumbre.
-¿Acostumbra a llegar tarde a los bautizos?
-Era mi primer Sacramento de agua... el segundo si contamos aquel en el que yo fui el protagonista. No, no soy impuntual para las misas, lo soy para todo.
-Aquí ha llegado a tiempo.
-Muy graciosa, señora picapleitos...
-Abogada Linuesa, si no le importa.
-En absoluto. Me importa una mierda lo que sea y como se llame. Y mi puntualidad puede agradecérsela a los funcionarios de esta pocilga.
-¿No le gusta el alojamiento?
-Solo el precio.
-¿Por qué mató al cura?
-Yo no iba preparado para encontrarme a aquella basura. Solo iba a una celebración.
-Pero estampó la cabeza del párroco contra la pila bautismal...
-Sí, y lo lamento.
-Eso no le va a servir para librarse de la condena.
-La condena es lo de menos. Lo que lamento es haber acabado tan rápido con esa cucaracha.
-¿Qué?
-Esa rata de confesionario merecía sufrir una muerte lenta y dolorosa.
-¿De qué está hablando?
-Desde los ocho a los doce años, fui su monaguillo favorito.
Vale.
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