Es raro sentirse liviana con alguien.
Raro en el buen sentido.
Como si no hubiera que explicarse tanto, ni defenderse, ni estar alerta.
Como si el vÃnculo no pesara, no exigiera, no apurara nada.
Con vos todo es simple: hablamos, no hablamos, volvemos a hablar.
No hay reproches, no hay cuentas, no hay dramas.
Solo presencia cuando aparece, y silencio que no duele cuando no.
Es raro porque no estoy acostumbrada a que algo sea asÃ:
sin promesas, sin futuro armado, sin presión.
Y sin embargo, hay cuidado.
Hay gestos.
Hay ternura.
Es liviano… pero no vacÃo.
Es raro… pero cómodo.
Es ese tipo de vÃnculo que no ocupa toda la vida,
pero cuando aparece, se siente bien.
Como un descanso.
Como un espacio donde no tengo que ser nada más que lo que soy en ese momento.
Y quizás eso sea lo más extraño de todo:
que algo tan simple pueda sentirse tan valioso.
If you liked this post, consider buying the writer a coffee
Buy a coffeeOur picks
Become a supporter of quaderno
Support this independent project and get exclusive benefits.
Start writing today on quaderno
We value quality, authenticity and diversity of voices.

Comments
There are no comments yet, be the first!
You must be logged in to comment
Log in