...
Queda batería.
-Marcelino, hay que avisar al Presidente.
-¿A qué presidente?
-¡Joder! Al del Gobierno.
-Ya, pero ¿qué Gobierno? ¿El autonómico? ¿El nacional?
-¿Me quieres tocar las pelotas?
-Me cago en la puta, Ramón. Esto está fuera de nuestro control. ¿Tienes tú el número de algún presidente de esos?
-¡La ostia! ¿Qué hacemos?
-Vamos al cuartelillo y que Salustio decida.
-¿Salustio? ¡Menudo gilipollas!
-Todo lo gilipollas que quieras, pero nos ha aterrizado una nave alienígena justo encima del patatar. Están asando nuestra cosecha.
-Un sargento de la Guardia Civil o el Presidente del Gobierno tienen la misma idea sobre lo que hacer que nosotros dos.
-Pero ellos son funcionarios. Damos aviso y nos emborrachamos. No le veo otra salida.
...
Las naves siguen llegando del cielo.
...
Moncloa.
-Joder, ¿qué hacemos?
-Señor Presidente, hay que avisar a Europa. Y a los americanos.
-Claro, los americanos. Ellos tienen a Bruce Willis y lo solucionan.
-Esto es serio.
-Ya lo sé. Y sé que no tenemos ni puta idea de qué hacer. ¿No hay en este país ningún experto al que poder acudir? ¿Algún científico que se ha retirado a una cabaña a la orilla de un lago y no quiere saber nada del mundo o algo así?
-Cualquier tertuliano de Antena 3. Saben de todo.
-Muy gracioso. Llama al astronauta.
-¿Al astronauta?
-Sí, a Pedro... Duque. Ha estado por ahí afuera y en la Nasa. Algo sabrá o sugerirá. Yo que sé...
...
-Hay que informar al Pentágono.
-Joder, Pedro... esperaba más de un astronauta.
-Ellos controlan más que nosotros de esto.
-¿Y a Putin?
-Ese está loco, ¿no?
-¿Y los americanos están cuerdos?
-¿Llamamos al primo de Rajoy?
-Tocayo, estamos jodidos...
-¿Y el ejército?
-No, mejor la policía municipal. ¡Joder! ¿Qué, los rodeamos y les decimos que se entreguen sin oponer resistencia?
-Han invadido nuestro país.
-Han invadido la Tierra.
-¿Ha pasado en otros países?
-Nadie dice nada, pero, ¿Por que iban a venir solo a España?
-Porque España es la mejor.
-Sí, claro y Murcia que bonita eres.
-Bueno, pues entonces...
-¿Entonces qué?
-Nada. No hay que hacer nada.
-Siempre igual. ¡Qué inventen ellos!
-Sí. Y además empieza el puente de la Consti. Y tengo planes.
-¡Anda, pues es verdad! Déjame tu teléfono, que el mío está muerto y tengo que llamar a la parienta.
Vale.
A Vicentet.
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