Me heriste, me lastimaste. No te culpo, dejé que lo hagas. Me volví vulnerable, todo dolor entraba en mí, todo afectaba.
Algunas de tus acciones todavía me hacen sangrar; ellas se incrustan en mi piel, pinchándome desde el comienzo de mi muñeca hasta el final del brazo. Esa herida llora, pero descarga mi daño, aunque genere uno peor.
La herida sana, como todas. La herida deja marca, como todas. La herida todavía lastima, aunque no como todas; lastima de forma diferente, se siente diferente.
En mi piel, están las marcas de batallas que perdí. Batallas que tú iniciaste, pero que yo terminaba.
Las batallas, ahora, están sanas, ya no hay peligro. Aunque, por siempre, quedarán trazos no delicados sobre mi piel.
Our picks
Become a supporter of quaderno
Support this independent project and get exclusive benefits.
Start writing today on quaderno
We value quality, authenticity and diversity of voices.

Comments
There are no comments yet, be the first!
You must be logged in to comment
Log in