Eres como las maravillas del mundo, cada parte de ti, un espectáculo único, un monumento a algo que tal vez nunca comprenda. Me ofreces visiones: algunas tan claras como los tallados de Petra, otras tan difusas como la niebla que envuelve el Taj Mahal al amanecer.
Cada versión de ti me deja sin aliento, pero también con una inquietud que no se va: por cada faceta que descubro, siento que hay otra, oculta, inalcanzable, como un santuario perdido en la selva, del que nunca recibiré noticias.
A veces pienso que verte por completo sería recorrer todas las maravillas, pero sé que, incluso si tuviera toda la vida por delante, aunque pusiera los pies en cada ciudad antigua, en cada rincón remoto, siempre me quedaría con una sensación de ausencia. Como una ciudad sumergida bajo el agua, que nunca podré tocar.
Y me pregunto si, como ellas, guardas algo que nunca me mostrarás, algo que no está destinado a ser revelado.
Es una cruel paradoja: me fascina tu inmensidad, la infinitud de lo que eres, pero también me desgarra. No saber si algún día podré conocer todas tus versiones me consume, como estar frente a un horizonte del que no puedo ver el final. A pesar de todo lo que ya he recorrido, siempre habrá un rincón de ti que permanecerá inaccesible, como las pirámides de Egipto, invisibles en sus secretos más profundos.
¿Y si me pierdo lo que más importa? ¿Y si la parte más hermosa de ti queda oculta en un lugar donde nunca llegaré?
Eres un rompecabezas sin solución, un enigma que no sé cómo resolver. Y mientras más busco, más siento que estoy perdiendo algo fundamental. Como un viajero que llega a su destino, pero descubre que la belleza que esperaba ya no está allí, que el tiempo ha borrado lo que alguna vez existió.
Tal vez no pueda ver todo de ti. Tal vez nunca lo haga, porque la verdadera maravilla está en la ausencia, en la idea de que siempre habrá algo que no podré tocar.
Pero, tal vez, es perfecto así. Tal vez lo que hace que todo sea hermoso, es precisamente que tú eres un misterio. Tu inaccesibilidad te convierte en lo sublime, como una maravilla oculta entre las sombras, donde lo inalcanzable se convierte en eterno. Quizá no ver todo de ti es lo que lo hace perfecto: tu incompletitud es tu esencia misma, y lo que me duele es también lo que me enamora.
Aunque, al mismo tiempo, no puedo evitar preguntarme si esta fascinación no es en realidad una pesadilla disfrazada de belleza. Tal vez el tormento de no poder alcanzar todo lo que eres sea lo que realmente me consume. Como un sueño del que nunca despierto, saboreo el vacío que me escapa, que siempre habrá algo que no podré entender.
Y, sin embargo, sigo buscando. Como un errante que no sabe si es la búsqueda misma lo que lo sostiene, o si es la desesperación la que lo mantiene en pie. Tal vez sea esta la más cruel de las maravillas: un viaje sin fin, que nunca podrá completarse, y donde el misterio, aunque perfecto, se convierte en condena.
Our picks
Become a supporter of quaderno
Support this independent project and get exclusive benefits.
Start writing today on quaderno
We value quality, authenticity and diversity of voices.


Comments
There are no comments yet, be the first!
You must be logged in to comment
Log in