El trayecto para volver a casa es largo, y dejamos equipaje en el viaje para ir con menos peso. Algunas cosas las dejamos, otras las perdemos a propósito, y algunas simplemente se deben ir. Algunas las olvidamos, y otras las recordamos a diario.
Seguimos caminando y explorando qué podemos recolectar para mostrarlas como evidencia de la odisea, son nuestros fósiles extraordinarios. Los huesos se rompen, y los órganos se desgastan, pero queda intacto el hecho de la aventura, la muestra de que estuvimos vivos.
No habrá remordimientos ni rencores al final de la expedición; no estarán tales sentimientos con nosotros, pero sí los puentes, caminatas y adoquines que pisamos, las huellas. Entonces me pregunto si las cosas que perdimos en el camino las perdimos realmente, o siguen con nosotros como prueba de nuestra valentía, junto con las historias fantásticas grabadas en nuestro ser para lograr contarlo y mostrarlo todo al llegar a casa, porque al final era eso.
Era la anécdota de nuestras vidas.

Camila F. Aguirre
Nacida en la ciudad de Buenos Aires en mayo de 1996, secreta escritora desde temprana edad. Continuamente buscando y redefiniendo su propio concepto de persona maravillosa.
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