como una madre,
con las manos llenas de harina.
con una pastilla que alivia, una buscapina.
con un abrazo tan asfixiante que te cuenta las costillas.
con un beso tierno y seco en la frente de una cabeza que
se tiende sobre una almohada llena de espinas.
como un padre,
desde el marco de la puerta.
desde la cerradura del baño tapada con papel de cocina;
desde el miedo.
desde la vena marcada en el cuello.
el silencio, el estruendo y la caída.
solo caliento el lado de tu cama,
perdón si aprieto tu mano en cada esquina.
gracias por verme, necesitaba saber que existía.
hay estrellas en mis ojos que brillan de alegría;
hay mentiras.
tantas, tantas mentiras.
De las 3 Marías ninguna se llama María, ¿sabías?
De las 3 Marías ninguna está viva.
alguien me lo dijo cuando era chico,
cuando la vida era chica,
cuando no distinguía el amor de la caricia.
-y sigo sin distinguirlos todavía-
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