Por las noches un gato negro me visita,
a veces viene por hambre y otras veces por sentir cariño.
Hubo momentos donde lo bañe por la sangre que traía en sus peleas callejeras,
pero durante el día no hay rastros de que haya estado.
El podía estar días sin presentarse y yo preguntándome por su paradero durante el día.
Cambié el agua. Cambié y puse la comida en la ventana pero no llegaba.
Cambié yo. Cambié de nuevo el agua.
Pensé que podría estar recorriendo otras casas, dejando que otras manos quiten su sangre seca con agua tibia.
Pensé en el abandono.
Todas las noches dejaba la ventana abierta por si llegaba a volver.
En la oscuridad pude ver sus ojos, no eran cómo antes y cuando trato de acercarme era tarde.
Sus garras clavaban mi pecho, cada uno de mis órganos estaban en su boca y podía sentir cómo moría.
No por su abandono o su traición.
El cariño no pudo evitar nada porque de todos modos la presa iba a ser yo, cuando todo este tiempo estuve alimentando a mi cazador.
Our picks
Become a supporter of quaderno
Support this independent project and get exclusive benefits.
Start writing today on quaderno
We value quality, authenticity and diversity of voices.


Comments
There are no comments yet, be the first!
You must be logged in to comment
Log in