El movimiento de el Negrito lastimo un poco la nariz de la joven.
Pero eso no le importabo cuando vio el oscuro panorama.
—¿que pasa mulata? Pregunto el Negrito galando levemente la falda de su vestido blanco de algodón.
—esta todo muy oscuro. Asustada.
—¿y no está más oscuro ahora que te tapaste los ojos?
—callate. Casi llorando.
—ho, pero no sé ponga triste mi Mulatita —dio un fuerte aplauso— listo, ya puede ver.
Movió levemente las manos temblorosas, y vio como el pasillo de tierra estaba iluminado por vil velas que se extendían hasta lo lejos.
—bien, ahora vamos. De un saltito le agarro la mano y fueron para el interior del lugar. Aún con la luz de las vallas el lugar era oscuro y claustrofobico. Pero la valentía de el Negrito era contagiosa, y si el no tenía miedo, la mulata tampoco.
Llegarom hasta una puerta inmensa de matal, como el que se usa en las balas.
—¿como pasaremos está enorme puerta Negrito?. Dijo la Mulata, mientras tocaba el frío metal.
—miara la endidura de la puerta —dijo apuntando e está, la endidura era enorme pero estaba tapada por una parte de metal— me medi y entro en esa parte, solo que no puedo mover la tapita que lo cubre y entrara el mismo tiene. Asi que tendrás que moverla mientras yo entro. Una vez dentro de la puerta moverse el mecanismo desde adentro para abrirla.
—¿sabes hacer eso? Dijo la chica mientras movía la tapa, con ambas manos ya que estaba muy pesada.
—fui el mejor cerrajero de París en mis tiempos en Francia, aunque a nivel nacional fui el tercero, creo que sí puedo con esto. Dijo para acto siguente entrara en la puerta. Tras 5 minutos enteras está alfin se abrió casi de sopeton.
—¿vamos dama? Jugando.
—si. Feliz, pero mientras atravesaba la puerta una duda se presentó en la mente.
—¿que pasa? Pregunto el elfo al notar que estaba mirando para los costados, el piso y el techo.
—¿Dónde está el agua? Pregunto. El Negrito hizo un gesto de sorpresa.
—hay es verdad casi lo olvido, es que había demasiada agua para poder moverme así que lleve el agua a una lago en mi paias natal m, dame un momento.
Y de un aplauso sonó un estruendo que provocó que la cueva temblar, se sucio arriba de los ambros de la niña.
—corre si no querés conocer al supremo ciendo aún tan jóven.
La niña comenzó a correr desdeperada. Mientas el ser fantástico le daba cantos de aliento, y una avalancha de agua la perseguía desde atrás.
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