Tus ojos se detuvieron un segundo más
de lo necesario.
Tu mano que sostenia la mia, se agrieto.
No fue temprano cuando entendí.
Que te habias ido.
Una sensacion me atormento, no fue tristeza,
ni enojo,
ni siquiera cansancio.
Fue una claridad distinta,
como cuando se ordena una habitación
antes de dejarla.
Me mirabas
con una suavidad que casi no recordaba,
como si ya perteneciera
a otro tiempo.
Había cuidado en ese gesto.
Un cuidado definitivo.
Las palabras siguieron su curso,
pero algo había sido cerrado
sin sonido.
En tu pupila
ya no estaba el futuro,
solo una especie de gratitud quieta,
breve,
exacta.
Sentí que mi nombre
dejaba de anclarse en tu voz
y empezaba a flotar.
La despedida no fue un corte.
Fue una transparencia.
Un espacio en blanco.
Desde entonces
sé reconocer ese instante:
cuando alguien mira
como si estuviera recordando
mientras todavía está ahí.
If you liked this post, consider buying the writer a coffee
Buy a coffeeOur picks
Become a supporter of quaderno
Support this independent project and get exclusive benefits.
Start writing today on quaderno
We value quality, authenticity and diversity of voices.


Comments
There are no comments yet, be the first!
You must be logged in to comment
Log in