Después de cerrar los ciclos, siempre llegan las nuevas cosas, esa euforia de no tener conocimiento de lo que nos depara el futuro. Después de cerrar el ciclo, y el otro aquel, con miedo a avanzar, porque aunque ahora no estás para contarte las cosas que te solía contar, está mi alma, mi cuarto y aquel oso de peluche que siempre está para mí.
Con cada nuevo amanecer, una nueva oración. Ya no estás para darte los buenos días, sin embargo, en mi rezo siempre pido por ti y que todo te esté yendo bien. Es raro estar sin ti, sin nadie, los planes los tengo que ajustar y no me termino de acostumbrar a solo ver el celular y comer.
Me prometí que no volvería a caer en los mismos errores, y aunque mi corazón se encuentra en fuera de servicio, tengo la esperanza de que en este nuevo comienzo llegue esa persona que será la definitiva.
No sé cómo te llames, no sé dónde te voy a encontrar, pero quiero que sepas que la versión que verás de mí será la más bonita que nunca nadie tuvo. He estado en construcción ya desde hace unos años, con errores que no volví a cometer y heridas que no pienso volver a sangrar. Tal vez puedas leer esta carta cuando sea el momento adecuado, pero gracias por aparecer en este nuevo comienzo, la magia del comienzo.

Adrián Arenas
No leemos ni escribimos porque sea tierno, escribimos y leemos poesía porque somos miembros de la humanidad y la humanidad rebosa pasión.
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