la luna, charlo con ella toda la noche y me cuenta que siempre esta pensando en cuando llegue el momento de cruzarse con el sol y aun sin hablarse, solo espera simplemente cruzarse, simplemente mirarse, es suficiente para ella, aunque al sol no le importa, aunque el no lo siente, la luna se muere por una simple mirada, por un simple roce. Y también me cuenta como aunque este rodeada de estrellas se siente inmensamente sola, no importa cuantas sean las estrellas, cienes, miles o millones ella sigue manteniendo esa soledad, ese vacío, ese vacío que ninguna de ellas puede tapar y justamente el único que puede tapar ese vacío es el sol, necesita más al sol que a si misma, ruega por un solo sol teniendo millones de estrellas alrededor, estrellas realmente brillantes, que resaltan, que complementan, que la podrían hacer brillar más que el sol en miles de siglos, pero ella no quiere, esta negada, ella sólo acepta que el único que la haga brillar sea el sol y nadie más; y aunque el ni siquiera se de cuenta de eso y de todas las necesidades que tiene la luna, en el fondo, muy en el fondo, lo sabe, cada una de las estrellas se lo cuenta, porque la luna a cada estrella que alguna vez vio le hablo del sol, y como se muere por uno de sus simples destellos, a cada una de las millones y millones de estrellas que hay, a cada una de ellas, le hablo del brillante sol y de su radiante luz.
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