Me dicen que soy difícil,
que es difícil lidiar conmigo y que mí intensidad incómoda,
entonces opto por aminorarla y guardarla en el bolsillo.
Mis bolsillos parecen estar rotos,y vuelvo a mostrarme intensa una y otra vez aturdiendo a los intolerantes,
a la gente impenetrable y con pensamientos belicosamente herméticos.
Pero a pesar de haber sido juzgada toda mí vida nunca aprendí verdaderamente a encadenar mis lágrimas,
encandar ese amor que rebalsa de mis manos,
rebalsa de mí corazón y hasta a veces me deja a mí vacía por entregarlo todo a gente que menosprecia mí sentir y la importancia que para mí conlleva.
¿Cómo encarcelar mí sentir sabiendo que hay gente necesitando demasiado?
¿Cómo reprimir la intensidad con la que cohabito desde chica si yo sin eso no soy nada,
no soy yo.
Sería como sacar de mí lo que me destaca,
desarmarme y reconstruirme a base de la tibieza de las personas adversarias a mí.
Y la verdad de todo es que sentirme diferente agobia,pero destacar en mundo lleno de personas sin inteligencia emocional me hace sentir especial y me deja una chispa de fe por la humanidad.
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