LA ILUSIÓN DE SANAR LO AJENO
May 1, 2026
A veces quieres habitar silencios que no
son tuyos,
convencido de que tu paciencia basta,
de que tu forma de querer
tiene la fuerza suficiente para abrir
cualquier herida.
Crees que lo que das pesa,
que tu cuidado transforma,
que tu presencia llena espacios vacíos.
Y quizá por eso te quedas más tiempo del
necesario,
intentando tocar puertas
que nunca estuvieron destinadas a abrirse
para ti.
Porque cuando quieres, lo haces bien:
sabes estar cuando falta alguien,
sabes decir lo que otros callan,
sabes sostener, cuidar, insistir.
Tienes esa manera de quedarte
aunque todo apunte a que deberías irte.
Das lo mejor de ti sin medida:
palabras, tiempo, atención,
detalles que nacen sinceros,
gestos que llevan tu nombre en cada
intento.
Y aun así, no basta.
Y eso cuesta entenderlo,
porque dentro de ti todo parece suficiente.
Porque tu forma de querer no es pequeña,
ni tibia,
ni indiferente.
Pero el cariño (por más intenso que sea)
no obliga,
no asegura,
no retiene.
Hay historias que parecen responderte,
que juegan a acercarse,
que te hacen creer que vas bien,
que esta vez sí alcanza.
Pero no.
A veces sólo eres tú
viendo señales donde solo hay momentos.
Y cuando todo termina sin aviso,
sin cierre,
sin siquiera una explicación,
te quedas con algo que pesa más que la
ausencia:
la sensación de haber dado demasiado
a un lugar donde nunca fuiste necesario.
Entonces lo entiendes, aunque incomode:
no todo lo que das tiene destino,
no todo lo que intentas está hecho para
quedarse.
Y aunque sabes lo que vales,
aunque sabes cómo quieres,
también empiezas a entender
que no es tu tarea salvar a nadie.
Porque incluso alguien como tú,
que sabe amar bonito,
también tiene que aprender
a no perderse en lo que no le pertenece.
Our picks
Become a supporter of quaderno
Support this independent project and get exclusive benefits.
Start writing today on quaderno
We value quality, authenticity and diversity of voices.

Comments
There are no comments yet, be the first!
You must be logged in to comment
Log in