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La carne - Parte 2

Nov 20, 2025

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Parte 2


Al ponerme a seguirlos veo cómo se siguen acercando al monstruo, el cual seguía buscando su presa por las montañas de huesos y desechos. Se movía de una manera similar a una serpiente, algo repulsivo. El monstruo era receptivo al sonido, así que iba moviéndose en dirección de los únicos a su alcance, aquella pareja. 


Su aspecto era muy grotesco, en su cuerpo tenía partes de otros cuerpos a medio desarrollar y donde empezaba su cuerpo se visualizaba una boca con dientes enormes dispuestos a masticar toda la carne que comiera. 

De repente el gusano se detuvo, duró así unos cuantos segundos y de inmediato empezó a moverse bruscamente contra aquella pareja. Al estar a cierta distancia, contorsiona su cuerpo y al liberarse se lanza con rapidez. Impactando contra aquellos dos que iban tan confiados. El polvo se levantó con tal impacto y muy seguramente esos dos ya estarían muertos.


Pero cuando el polvo se dispersó un poco, se lograba ver las sombras de aquella pareja, con vida. El lax tenía su espada como escudo, clavada en el suelo. El ruido del impacto era muy fuerte, similar a dos metales enormes chocando.

El lax sin perder tiempo tomó de su cintura sus dos espadas curvas que eran de un tamaño más normal, de un salto se colocó encima del gusano que seguía aturdido. Con una gran velocidad empieza a correr, a la par de ir cortando todo el cuerpo del monstruo conforme avanzaba. La sangre brotaba pero no parecía hacerle daño. 


Su diminuta compañera se mantenía a distancia, señalando a su amigo, me pregunto que tipo de magia será. Pero fuera lo que fuera funcionaba en brindarle velocidad a su compañero. 

El gusano ya recuperado inmediatamente se mueve buscando al lax, cuando lo ve lo ataca, pero este logró esquivar, haciendo que el gusano chocara contra su propio cuerpo y de nuevo suena ese ruido metálico. 


Sin parar ni un segundo, el gusano se sacudió con violencia para que el lax se cayera de su cuerpo, hasta que por fin logró tumbarlo. El gusano atacó y logró darle, lanzándolo algo lejos. Su compañera de inmediato va a auxiliarlo con magia de sanación. 


Pero el gusano de carne no les daría descanso. El suelo empezó a temblar y él lax tomó a su compañera en brazos; con un gran salto se alejó del lugar justo cuando el gusano energía. Todo el piso se vino abajo y los huesos del enorme basurero salieron disparados mientras una nube de polvo volvía a levantarse.


El gusano se retorcía con desesperación; algo en su instinto de criatura aberrante le gritaba que huyera. Era como si, en lo más profundo, reconociera la presencia de un depredador mucho más terrible que él. Intentaba escapar, evitar el enfrentamiento a toda costa. Le tenía miedo al lax.




La criatura comenzó a moverse de forma exagerada y violenta, como si su carne ardiera por dentro. Cada espasmo parecía un intento desesperado por mantener al lax lejos de él. La pareja, por supuesto, no pensaba acercarse y solo observaban en silencio, con bastante cautela ante la situación. 

Entonces, el lax se dirigió hacia donde su enorme espada seguía clavada en el suelo. La tomó con ambas manos y empezó a arrastrarla lentamente. Por algún motivo, el arma se sentía más pesada que antes. Al principio podía cargarla en la espalda como si fuera un simple accesorio, pero ahora, arrastrarla le costaba trabajo, como si el filo mismo resistiera ser levantado.

Desde lejos alcanzaba a notar que el cuerpo del lax estaba envuelto en una energía peculiar; un brillo tenue que, si mis libros no se equivocaban, solo podía ser magia. Ese resplandor lo cubría por completo hasta que, poco a poco, comenzó a desvanecerse hasta quedar concentrado únicamente en sus brazos.

El lax volvió a tomar la gran espada. Esta vez la levantó con una facilidad casi antinatural, como si no pesara más que una pluma. Entonces, con una fuerza brutal, lanzó el arma directamente hacia el gusano de carne. El impacto fue tan violento que la hoja no solo lo atravesó, sino que lo perforó de lado a lado, arrancándole un grito grotesco mientras el gusano se retorcía de dolor.

Sin perder la oportunidad, el lax comenzó a correr a gran velocidad, de nuevo aquel brillo tenue empezaba a concentrarse en una zona de su cuerpo, en este caso en sus piernas. Parecía querer llegar al origen del gusano, donde estaba el verdadero huésped. 

El gusano comenzó a comerse su propio cuerpo para recuperarse y regenerar su tamaño. Mientras más masticaba y tragaba, se iba recuperando de la gran herida. En cuanto se recuperó, inmediatamente fue detrás del lax. A medio camino pasó algo muy extraño, el gusano quedó inerte, no se movía y segundos después se desplomó. Estaba muerto. 

Cuando el gran cuerpo del gusano se desplomó, el suelo retumbó y la nube de polvo se levantó, haciendo imposible visualizar si aquellos dos seguían con vida. 

Cuando la nube de polvo se desvaneció, pude ver cómo la pequeña acompañante del lax va a alcanzarlo, permanecieron un momento junto a un cuerpo, al huésped. Después de un minuto fueron por la gran espada y se alistaron para seguir su camino. 

Aunque empecé a moverme para bajar a donde estaban, mi cojera no me permitía moverme a gran velocidad, iba de poco en poco para evitar lastimarme. Cuando llegué al fin, la pareja ya no estaba cerca, ni a lo lejos podía verlos. El cuerpo seguía ahí. 

Estaba lleno de sangre y tripas, su rostro parecía triste y demostraba el terror y sufrimiento que debió pasar debido a la carne. Solo le cierro los ojos y busco rocas o algo con lo cual pueda darle un entierro y pueda tener un entierro digno. 

No lo conocía, ni siquiera supe su nombre, pero mi conciencia no quedaría tranquila si no lo enterraba. Sin el monstruo de carne mi camino a la cueva quedaba despejado. Así que me dispongo a continuar con mi aventura, deseando comer algo antes de dormir.

Banana Mongola

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