Josefina llegó como sin querer, y se quedó porque así se quiso. Su nombre proveniente de una canción era la mejor opción que se pudo haber elegido.
No vivió lo suficiente para dejar tantas huellas en casa, pero sí para dejarnos marcados de por vida a cada uno. Recuerdo su pelaje blanco con manchas marrones y su expresión de saberse amada.
Mamá la adoptó como si su destino fuese estar siempre juntas, pero lamentablemente no fue así. Josefina poco a poco empezó a dejar de comer y su cuerpo empezaba a pasarle factura, de un día a otro una enfermedad la empezó a consumir, y así la muerte empezó su trabajo muy despacio desde la sombra.
En su última visita al veterinario su cuadro empeoró, nos dijeron que sus riñones no iban a aguantar mucho más y que lo mejor era optar por dejarla ir. En ese momento no lo entendimos, solo lloramos y volvimos a casa una vez más.
Ella se murió una mañana de Invierno, y eso fue todo. Nos quedó su cuerpo como un adios preciso entre las manos.
Papá murió unos años después, luego de sufrir 3 meses por una enfermedad repentina. El también tenía algo de Josefina en su vida, a ambos les llegó el final sin anuncio previo, a ambos algo no les encajó nunca más en el cuerpo.
Ellos nunca volvieron de su muerte y hoy solo sonríen en fotos y en recuerdos.
"Josefina, por favor no llores mas
Josefina, me estas destruyendo
Josefina, por favor no llores mas
Que el alma no está hecha para soportar
Verte llorar mi amor"
"De La gran piñata - Josefina”
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Manu Barreto
Soy @huellasinpisar ~Revolución es abrazarnos más~ Virrey del Pino/ Ituzaingó, Buenos Aires, Argentina 🇦🇷
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