Tengo una congoja que me aprieta el esternón, mi ventrículos quieren desaparecer. Le digo a mi corazón que Jesús viene al encuentro, a socorrernos del delirio mental. Pero lo que más hay es el silencio de Dios.
Quizás espera él que yo me organice primero y pague mis deudas a él para librarme de éstas cadenas que pesan y duelen como llevar una cruz de madera sobre el hombro y arrastrarla por largos días..... Porque alto precio pagó él por mí. Y también lo pagó por ti.

Lana Green
Porque las mujeres escriben, porque de ellas son las palabras que florecen como las flores, y de ellas también son las palabras que marchitan corazones.
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