Eres muy infantil”,
escucho a alguien repetírmelo una vez más
mientras me quedo silenciosa,
viendo hacia el techo de mi linda habitación.
Un espacio decorado con colores rosas,
peluches tiernos,
cuadros que transmiten paz,
y este sentimiento que me hace sentir
que por más que crezca... yo siempre seré esto:
“infantil”.
Realmente a veces no entiendo a la gente.
Siento que todos alguna vez fuimos,
o quisimos sentirnos así.
Pero muchas veces gana el peso de decir:
“estoy creciendo, debería de comportarme”.
Y se nos olvida completamente.
Se nos olvida que también podemos hacer el ridículo si te hace sentir bien.
Ver películas de princesitas o de amor ficticio hasta que amanezca.
Llenarnos de amor con los peluches.
Llorar por todo y por nada.
Ponerte esa ropa.
Ser inmadura las veces que sean necesarias.
Porque así como hay gente que se la vive de fiesta
para sentirse vivo y escapar de la realidad...
también es válido sentirte demasiado “infantil“
para sentirte vivo,
y escapar de tu realidad.
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