Y yo sigo aferrada a alguien que tal vez ya no existe.
A la versión que me miraba distinto, a la que me elegía sin dudar, a la que me abrazaba como si el mundo no pudiera tocarnos.
Tengo que entender que esa versión ya murió, y yo también morí junto a él.
ya no habitamos esa historia, ya no perteneces a esta nueva parte de mi vida, pero duele saber que ya no estás.
Me consuela que esas versiones se amaron, se amaron tanto que todavía duele como si siguiera vivo.
Y tal vez eso es lo más difícil: aceptar que algo puede morir aunque haya sido tan real, tan intenso, tan nuestro.
Our picks
Become a supporter of quaderno
Support this independent project and get exclusive benefits.
Start writing today on quaderno
We value quality, authenticity and diversity of voices.

Comments
There are no comments yet, be the first!
You must be logged in to comment
Log in