Me vengo muriendo de sed desde hace bastante tiempo. No recuerdo la última vez que ingerí algún tipo de líquido. El sol me da en la cara y camino hace varias horas, ya perdí la cuenta. Tampoco sé muy bien desde dónde, pero ahí está: un vaso transpirado por el hielo con jugo de naranja fresco. Estoy por tomar el primer sorbo cuando alguien se acerca balbuceando lo deshidratada que está.
Sin dudarlo, le doy la copa entera. La persona agradece y se va.
Contenta por haber ayudado a alguien, reflexiono luego lo desconsiderada que soy conmigo.
¿Por qué desestimo mis propias necesidades de una manera casi automática? ¿Por qué me cuesta tanto estar de mi lado?
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