Y como si se tratase de algún tipo de juego, manteníamos aquella distancia.
Nuestros cuerpos eran enfrentados solo cuando el universo nos guiñaba el ojo y juntaba nuestros caminos.
(Nos gustaba atribuirle a los astros las coincidencias).
Hasta que un día nos cansamos de las idas y vueltas, dejamos a un lado los astros y sus conspiraciones para elegir por nosotros mismos en una cena al aire libre, aunque la comodidad del hogar nos ganó aquella noche.
Me recibió con las puertas abiertas y un vaso de vino en la mano.
"Pasa, sentite como en tu casa", me dijo.
"No me digas eso que me pongo cómodo y no me sacas más eh", dije como un chiste tonto que no soltó ninguna carcajada.
La noche paso y ambos sabíamos cómo iba a terminar, aunque aún así, no quisimos apurar el reloj.
Pusimos música y nos relajamos, el rock dominaba la escena, hasta que un intrépido Spotify nos dió el empujón que nos faltaba.
De fondo sonaba "Say You, Say Me", de Lionel Richie, entonces aproveche cada segundo, extendi la mano y la invite a bailar.
"No, olvídate, sabes hace cuánto no bailo? No me dejes hacer el ridículo" sentenció ella.
Aún así no podía dejarme bailar solo.
Abrazados esa noche, por unos segundos, sabíamos que era para siempre, o al menos, hasta la próxima vez que los astros o nuestras ganas, nos volvieran a cruzar.
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Manu Barreto
Soy @huellasinpisar ~Revolución es abrazarnos más~ Virrey del Pino/ Ituzaingó, Buenos Aires, Argentina 🇦🇷
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