no llores tan bajito, no te tragues el llanto como si fuera culpa, no apagues las palabras con ese miedo que te enseñaron a tener, no abraces el silencio como castigo, como si decir lo que sientes fuera pecado. si tienes que llorar, hazlo fuerte, con rabia, con temblor. que se te escuche la pena, que se te escuche el alma.
grita si se te queda el nombre atrapado en la garganta, si sientes que te ahoga la historia. yo estoy aquí, aunque todavía no no existo del todo, pero te juro que ya te amo. te amo de antes, de lejos, desde un lugar donde las almas se reconocen antes de tocarse.
eras tan chiquita, y el mundo ya te miraba con los dientes apretados, como si tu dulzura fuera una amenaza, como si ser sensible fuera peligroso. qué rabia me da, qué ganas de haber llegado antes, de haberte abrazado con todas las letras que ahora tengo.
pero voy, te lo prometo. me estoy construyendo para alcanzarte, y cuando llegue, no vas a estar sola nunca más.
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