Tengo los hábitos de una persona con gatos, los tengo incorporados después de haber sido más de 13 años una persona que vive con gatos, vivía. Los extraño ahora que no están, no de la forma que extraño a gato desde que murió pero si en sus ausencias y en buscarlos todo el tiempo por el departamento. Cada vez que estoy volviendo a casa pienso en si tengo que pasar antes a comprar alimento o piedritas, cada vez que voy al supermercado estoy mirando el precio del pollo o el pescado, cada vez que voy a salir reviso que estén seguras todas las ventanas. Los siento cada vez que subo la escalera y al llegar no están ahí cuando abro la puerta, al despertarme y que no estén en la mesa de luz o en la almohada esperando que me levante para darles el desayuno, o al irme a dormir y que no vengan a acurrucarse conmigo. Es en esas pequeñas cosas que siento las ausencias, es ahí donde realmente me siento sola.
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