¿has anhelado antes un amor? una caricia, un simple roce de nudillos. lo tienes al lado y aún así lo anhelas, lo necesitas y sientes tan naturales como tu pecho que se hincha al respirar.
comencé a pensar sobre esto hace un tiempo, poco después de conocer a qué sabía la miel de tus labios, de hacer hogar el calor de tus brazos. te anhelaba. te anehalaba mi alma, en silencio, sin saberlo hasta que nos encontramos y lo sentí en los huesos. ¿cómo había pasado tanto tiempo sin este amor en el corazón?
te escucho en las letras de mis canciones favoritas -vivir es más parecido a soñar-. y lo pienso con una sonrisa, como quien agradece un milagro cotidiano. -tengo que acostumbrarme a que seas tú mi domingo en casa"-. como para quien los domingos se han vuelto su día favorito. -que a lo que llamo hogar es simplemente estar contigo-. como quien por fin halla unos brazos a los cuales pertencer.
mi luz a-dorada, eres ese siempre que pronuncio con la certeza de que será realidad, porque es una promesa que no necesitamos jurar para saber que así será. es querer fundirme en tu pecho, fluir por tu sangre. ser de ti siempre-siempre.
contigo me di cuenta que dejé de soñar con el amor para habitarlo.
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