Me heriste
Me dejaste de querer
La promesa inefable que creamos se derrumbó
Caí por la montaña de emociones
Llegué a la orilla, donde las olas del mar chocaban y el sol brillaba
Al principio me costó sobrevivir
No sabía mantenerme de pie, pues siempre tú me habías llevado en tu espalda
No supe qué comer, pues mi paladar extrañó tus delicias
Incluso me costó respirar, pues a mis pulmones les hacía falta tu aroma
Todo sin ti se sintió raro al comienzo
Pero un día desperté, con el sol mañanero de frente y una sensación de plenitud
Ya no me hacías falta
Esa parte que me habías arrancado la regeneré con mi propio amor
Todo sin ti se sintió mucho mejor, incluso la orilla de esa montaña fue adorable
Aprendí a quererme como tú no lo habías hecho
Aprendí a sobrevivir, para después vivir
Aprendí a navegar, y así salir de ese tumulto de decepciones en el que me habías dejado
La montaña se había tornado cómoda, pero más cómodo era el amor que sentí por mí
Mucho mayor y mejor que el que alguna vez, hace mucho tiempo, sentí por ti
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