La esencia de ser disidente recae en la idea de estar en oposición a doctrinas, ideologías o conductas establecidas. Desafortunadamente, tiende a entenderse como una actitud, como un comportamiento con connotación negativa; “resistirse a…”, “estar en conflicto con…”, entre muchas otras expresiones. No debe olvidarse de que, por el mero hecho de existir tal cómo son, muchas personas son consideradas disidencias.
Personalmente, creo que aquellas expresiones ya mencionadas son convenientemente adecuadas. Estuve en conflicto conmigo mismo mucho tiempo. Así y todo, sería indudablemente injusto reducir experiencias tan diversas a tan solo una expresión negativa.
En un mundo obtuso y cuadrado, disidir es condena. En una sociedad irreflexiva y complaciente, discernir es punible. No es coincidencia la denominación “disidencia” hacia quienes “cuestionan a…” y se cuestionan. Fueron años que se sintieron eternos hasta asimilar que mi mente y cuerpo no coincidían. Si bien implicó superar obstáculos, gracias a eso ahora sé quién soy más que nunca.
Resistir requiere fuerza, a no ser que optes por quedar paralizado.
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Joan Constanza Rodriguez
Escribo cuando parezco ahogarme en un mar de sentimientos y emociones indescifrables.
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