He sido cruel, he sido la muerte del amor.
He sido el Falso Dios al que un hombre desesperanzado, mortificado por sí mismo acude en busca de consuelo. ¡Cuánta ternura desperdiciada en una criatura que no sabe, que no debe jugar al amor!
La justicia divina está del lado de aquellos a quienes he envuelto en un espiral de lamentos, víctimas de mis atrocidades. Tantas lágrimas derramadas en mi nombre me han condenado ahora mismo, al eterno sepelio en soledad.
Quien es una herida abierta jamás podrá ser calma tras la tormenta, jamás podra ser salvación. Lo único que sabe hacer, quien es una herida abierta, es sangrar sobre quien intenta detener la infección.
Un ave se ha posado en mi jardín, y ha huido despavorido.
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