Los camiones descargan alimentos que nadie puede pagar (pero igual se venden)
Una lírica estadounidense aturde sus oídos
Los gritos del pueblo no lo dejan dormir
La muerte está a la vuelta de la esquina
Descansa en su casilla
El olor a leña quemada se mezcla con el del cigarrillo y se impregna en la piel
Son cuarenta abriles preguntándose por qué
En la mesita del monoambiente que habita hay una petaca de whisky de cien pesos
La botellita está vacía
Son las 10 de la mañana de un jueves sucio y húmedo
En el baldío de al lado están quemando basura
Los pulmones no dan abasto
La solución será vivir en el campo
En la hectárea de al lado están tirando glifosato
El cáncer está en el aire
La muerte es inevitable ¿cuándo llegará?
En la tele hablan de comodities y en la radio discuten giladas
El monóxido de carbono flota en el ambiente, pero hace frío
Las garrafas aumentan a diario y ya no queda whisky
El chino de la vuelta liquida la mercadería con dos días de vencimiento
Hoy cenará alfajores con vodka barato y añejado
¿Se puede vender un pibe?
¿Se puede vender un órgano?
¿Se puede esclavizar a una persona?
¿Y el canibalismo?
Los medios lo están enloqueciendo
Un cigarrillo (y otro más)
Una puntada en el pulmón lo arroja de nuevo a la cama
Un pucho en la mano y el monóxido de carbono flotando
Sucede lo inevitable
No sé, estaba en llamas cuando me acosté
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