Terminar una relación es una mierda. Es una paja tener que lidiar con el tumulto de cosas que sentís. Soñar demasiadas veces con él, ir caminando por la calle y acordarte de sus ojos verdes, sentir su aroma de la nada y desear estar otra vez en la cama acariciandole el pelo porque su pelo es lo más suave que tocaste nunca y su risa te embriaga tanto que no te acordas que tenes que hacer después de eso porque si estás en su cama no importa mucho si reprobas el parcial de la semana que viene ni tampoco importa que mañana te va a humillar frente a tus amigos, que te vaya a decir que casarte con vos sería una paja porque el no piensa en esas cosas. Pero da igual, porque a la noche vuelven a la cama y sus lunares son pepitas del café mal batido de la mañana y te despiertan de la cafeína que tienen inyectados y ¿qué dijo anoche? No me acuerdo porque aparentemente ahora soy el amor de su vida y yo le creo porque huele a café y a mí me gusta mucho tomar café, por eso él me lo bate a veces. Aunque cuando me estoy por ir me dice que no tiene ganas de tomar nada y que mejor me vaya antes que pierda el colectivo y yo lloro un poquito porque caminar sola me da miedo y tengo frío porque nadie me hizo un café antes de salir y es invierno. Y ya es de noche y camino sola, pero me acuerdo de que cuando le da el sol en la cara su pelo parece dorado y a mí me gusta mucho el oro pero todavía no estoy segura de si lo merezco, creo que soy más del bronce.
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