El corazón no es sólo un órgano.
No solamente bombea sangre.
En él residen los vínculos, emociones,
relaciones, sentimientos.
Un corazón "roto" no es uno que deja de funcionar,
es aquel que se fractura
cuando algo o alguien
altera nuestra capacidad emocional.
Solo se rompe cuando se ama de verdad,
cuando se apuesta,
cuando se entrega,
cuando se cree en el otro.
Nadie tiene el corazón intacto,
y de tenerlo,
significa que no ha amado de verdad.
Decir que se pierde cuando se rompe el corazón,
es egoísta,
no sólo se lloró,
no sólo se extrañó.
También se aprendió.
Perder no es dejar una relación,
ni dejar de pensar en ello.
Perder es olvidar nuestra identidad,
dejar de sentirse digno de amar y ser amado,
romper la coherencia,
entre lo que vales,
y lo que aceptas.
El verdadero fracaso es renunciar a sí mismo,
para sostener algo que no te sostiene.
Confundir amor con sabotaje,
negociar tu valor y no reconocerlo.
La vida aún te sonríe,
aún con el corazón roto,
aún sin esa persona,
sigues respirando,
sigues amando.
Mi corazón está roto,
pero sigo vivo.
Y vivir,
no es perder.
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