No es un mantra, ni es un lema. Tampoco es una afirmación. Es un recordatorio.
Mientras intenta triunfar la cultura del migajeo, con dudosos argumentos que lejos de resaltar el valor de permitirnos merecer lo mejor parecen reforzar las paredes que nos separan, es que me dispongo a escribir un manifiesto tan corto como poderoso: merecés lo mejor, lo lindo y lo bueno.
Lo mejor es el mayor intento de hacer el bien. Mereces que den lo mejor. Mereces que ofrezcan lo mejor. Donde no haya esfuerzo, ni voluntad, solo habrá aprendizaje con dolor.
Lo lindo es el mayor intento de hacerte sentir bien. Merecés que te cuiden, que te piensen, que te escuchen. Donde no haya espera, donde no haya paciencia, donde no haya ternura, solo habrá aprendizaje con dolor.
Lo bueno es el mayor intento por hacerte crecer. Merecés que te enseñen, que te guién, que te hablen con dulzura. Donde no haya calidez, donde no haya candidez, donde no haya caricias, solo habrá aprendizaje con dolor.
No existe tal perfección, amate sabiendo que somos perfectamente imperfectos. Somos absolutamente perfectibles. Somos aprendices de mago, somos caminantes de un camino que no es nítido. Pero repetite cada vez que pierdas el norte. Repetite cada vez que el cuerpo se te estremezca en ansiedad. Repetite.
YO MEREZCO LO MEJOR, LO LINDO Y LO BUENO.
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