No es novedad mi partida. Como no lo es tampoco mi tendencia a no tolerar el silencio. Ni mucho menos la sensación de fuego que siento al no poder tocar tus labios cuando te miro.
Hace cuatro noches sueño con la misma esquina donde hace rato me encuentro esperando lo inevitable: no te voy a ver llegar.
Sigo detenido, estoico, decidido. Sigo escuchando una y otra vez el sonido de los coches al pasar. Sigo intentando no nombrarte en cualquier conversación.
Pero bueno, soy terco. Soy obstinado. Pero solo quiero que sepas que puedo detenerme a esperarte con la misma potencia con la que camino sin mirar atrás.
Y quizás esta demora es solo eso: estoy muy cerca de pronunciar cada una de tus letras por última vez.
Y quizás luego, con ayuda de alguna maquina, proceda a borrar todo rastro de tu voz que aun retumba en mis oídos.
Solo sé que estoy en esa esquina. La que sueño hace cuatro noches. Esperando. Espero todo con la paciencia de quien sabe que recibirá nada.
No tengo ni un gramo de enojo. No tengo ni un reproche. No tengo ni fantasmas ni remordimientos. Nada me aferra. Ni siquiera verte mirarme sin caminar hacia mi dirección.
Estoy donde siempre y los sabes.
Pero mañana no lo sé.
Migue escribe cosas
Our picks
Become a supporter of quaderno
Support this independent project and get exclusive benefits.
Start writing today on quaderno
We value quality, authenticity and diversity of voices.

Comments
There are no comments yet, be the first!
You must be logged in to comment
Log in