No sé qué sería de mí si un día dejara de existir la inseguridad de un reemplazo, dejaría de huir de todos, dejaría de perder cosas que amo por miedo, dejaría de competir insaciablemente contra el mundo para poder ganarme un lugar que ya tengo.
No sé qué sería de mí si un día dejo de querer con tanta intensidad, si el mundo se acabará y solo quedará yo, tal vez me daría cuenta de que siempre tuve lugar, pero nunca supe permanecer.
¿Por qué no permanezco ahora? porque no tengo lugar donde hacerlo, porque nunca pude sentir la confianza de establecer mi corazón en un solo lugar o en una persona.
La metodología de vida del cobarde, le teme a lo que no sabe, huye de todo. Ve el peligro inmediato; pero no el remoto, la ignominia y el descrédito por huir. Es la misma que use toda mi vida, o tal vez no, tal vez solo lo empecé a ejercer desde un punto, como una armadura, pero es de las armaduras más absurdas.
Estuve dispuesta a entregar todo, llenar mis manos y entregársela a alguien que me diera la confianza, pero en media entrega se me cae al suelo, y automáticamente, huir se ve como la mejor opción.
No quiero ser idealizada ni mucho menos alabada, quiero ser yo misma y tener el crédito por ello, merecer las cosas por como soy y no por fingir.
No quiero ser vista solo por el valor de saber cosas que otros no, no quiero ser vista por una apariencia, quiero ser alguien que simplemente sea reconocida por lo que siente y demuestra.
No quiero perseguir, quiero una vez en la vida ser alguien a quien realmente quieran.
No ser notada, no poder ser quien recibe el primer mensaje, la primera palabra o la primera sonrisa, duele.
Incluso, si encuentro al amor de mi vida, sabría que huiría, pero ya no sería yo quien lo haría.
Our picks
Become a supporter of quaderno
Support this independent project and get exclusive benefits.
Start writing today on quaderno
We value quality, authenticity and diversity of voices.

Comments
There are no comments yet, be the first!
You must be logged in to comment
Log in