Me siento enojada,
frustrada.
Sé exactamente el porqué, pero al escribirlo no avanza,
no logro contar aquello que me hace mal.
¿Es muy egoísta de mi parte desesperar sabiendo todo lo que tú esperas por mí?
Me dejas en tu casa, pero soy la única con quien no lográs conversar,
o la única que es lo suficientemente útil para que tu ayuda no genere mi respirar.
¿Estás?
¿Me ayudás?
¿Podés?
¿Cómo van a hacer el día que vos no estés?
Quiero decir algo,
quiero reclamar,
pero luego recuerdo cómo me fuiste a buscar,
cómo te quedaste cuando fui a trabajar.
No me cuesta nada esperar, pero ¿por qué me enoja el hecho de estar pero no ser escuchada?,
aunque esperaste toda la noche a que mi dolor de cabeza se pasara.
No logro descifrar la raíz del enojo.
¿Cómo puedo ser feliz sin tus ojos?
¿Cómo puedo ponerme mal si decidís leer antes que conversar?
Me siento mal, pero sería muy hipócrita de mi parte reclamar tu atención total, ¿verdad?
Yo disfruto mucho de mi soledad y me gusta compartirla contigo, pero...
no hay nada peor que sentirse vacío aunque estés sentado al lado mío.
Our picks
Become a supporter of quaderno
Support this independent project and get exclusive benefits.
Start writing today on quaderno
We value quality, authenticity and diversity of voices.
-increased-aPteYF.jpeg)

Comments
There are no comments yet, be the first!
You must be logged in to comment
Log in