Por momentos me olvido
de vos, de nosotros,
del tiempo compartido.
Cumpliste tu palabra:
me dejaste sin noticias,
sin prueba de que alguna vez fuiste mío.
Camino un sendero sin tropiezos,
sin la flecha que una vez
atravesó el centro de mi corazón.
Una melodía me arrastra,
un aroma me lleva a un lugar de ensueño...
o eso intento creer.
¿Es mi cabeza jugando en mi contra?
Olvido que me amaste,
que alguien me quiso
con un fuego que incendia el ocaso,
interrumpiendo su curso,
quemando y persistiendo
para que dos amantes se admiren.
No dejaste huellas, ni rastro
para seguirte,
para encontrarte,
para caer en tus brazos de nuevo.
Me enerva, dudo,
me pellizco;
te sueño de vuelta
o te metiste en mi lecho
sin que me diera cuenta.
Lloro sin saber por quien;
no hay nadie tras la puerta.
No hay nadie en esa esquina.
Hay un edificio abandonado,
que alguna vez frecuenté,
y ahora me resulta extraño.
Son visiones, demasiado libro,
demasiada fantasía.
Confundo el plano
con este recuerdo
que me abraza
y me extravía.
Our picks
Become a supporter of quaderno
Support this independent project and get exclusive benefits.
Start writing today on quaderno
We value quality, authenticity and diversity of voices.


Comments
There are no comments yet, be the first!
You must be logged in to comment
Log in