Todo a mi alrededor ardió
Ardieron los planes
Ardieron las certezas
Ardieron personas
Y yo también ardí
Me encontré en un infierno que jamás elegí vivir.
Uno que llegó sin avisar,que me obligó a atravesar llamas con las manos vacías y a seguir caminando cuando todo dentro de mí quería detenerse.
Hubo momentos en los que el fuego parecía consumirlo todo.
Momentos en los que pensé que no quedaría nada de mí cuando terminara.
Porque mientras todo se incendiaba a mi alrededor, mientras la vida me obligaba a atravesar llamas que nunca pedí conocer,
Bailé.
Con el alma cansada.
Con el corazón temblando.
Con lágrimas escondidas detrás de una sonrisa.
Bailé mientras el fuego rugía a mi alrededor.
Bailé mientras aprendía a respirar dentro de la tormenta.
Con el corazón roto, pero bailé.
Con miedo, con dudas, con heridas abiertas, pero seguí moviéndome.
No porque fuera valiente todo el tiempo.
Sino porque detenerme habría significado rendirme.
Y aunque el fuego me cambió, aunque dejó cicatrices donde antes había inocencia,
también me enseñó algo:
que incluso en medio del desastre, incluso cuando todo parece perdido,
hay personas que encuentran la forma de seguir danzando.
Yo fui una de ellas.
Porque el fuego me quemó.
Pero no consiguió acabar conmigo.
Y si alguna vez vuelvo a atravesar las llamas,
sé que volveré a bailar.
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