A veces lo bueno, no se planea, sucede. Con el amor es así; toca tu puerta sin pedir permiso. ¿Hay, acaso, alguna droga más potente que el amor? Y cuando digo droga, me refiero a su dependencia. Una vez que aquello aparece en tu vida, ya no hay vuelta atrás. De pronto sin esa cosa o persona, la vida no es la misma. Pero, ¿todo lo que nos genera dependencia es necesariamente amoroso? Tendemos a pensar que lo amoroso es necesariamente algo bueno, pero hay amores tóxicos. Aquellos amores son precisamente los que nos generan dependencia, pero no nos hacen bien. A veces distinguirlos no es fácil. A veces nos dan algo bueno pero también algo malo y, por lo tanto, hay que saber equilibrarlos. A veces son más malos que buenos, pero así y todo no los podemos dejar. Pocas veces un amor es enteramente algo bueno; casi siempre hay algo que resignar en el camino. Y muchas veces lo perfecto se difumina. Pero igual está ahí, como una zanahoria a la que, pase lo que pase, siempre queremos alcanzar...
Our picks
Become a supporter of quaderno
Support this independent project and get exclusive benefits.
Start writing today on quaderno
We value quality, authenticity and diversity of voices.


Comments
There are no comments yet, be the first!
You must be logged in to comment
Log in