Cuando me quedo en la oscuridad
se siente como estar flotando en aguas saladas.
Sin ruido y sin muecas
absorbo mis ideas,
mis secretos,
y mis silencios.
Le hablo bajo a los intrusos
para moldear mi sombra.
Varias veces intenté
amoldarme a otros bordes ,
pero ese calor ajeno
es muy tibio
o muy caliente,
y aveces solo es frío.
Finalmente, siempre vuelvo
a ese lugar donde estoy sola
sentada en un rincón
y me sirvo el té
con la temperatura perfecta.
Allí es donde entiendo
que no hay tal ausencia,
no es soledad ni vacío.
Solo una presencia
que me escucha sin callarme.
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