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Encapsulada

Jan 14, 2025

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Encapsulada
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Mi pérdida comenzó desde la hoguera provocada por mis pecados. Incendiando mis sábanas y quemando mis almohadas, todos me lo habían advertido ya, que sí indagaba más en los secretos de la mente humana podía salir lastimada. No me importaba más que conocer el impulso de mi firmeza, la valentía de mis decisiones y la voluntad impetuosa que me arrasaba por toda la ciudad desastrosa, cada hueco inerte de abandono en dónde recidian los sueños más inocentes de todos me llamaban para verlos y sepultarlos. Los huecos exigían piedad para ser llenados, no por alguien incapaz de ignorar sus anhelos, si no de alguien sensible de sus más íntimos deseos. Me sentía atraída hacía ellos, en todos y cada uno que miraba, como si pudiera llenarlos completamente, como si mirarlos me completará de la misma forma que ellos lo buscaban. Era la única que lo notaba, nadie más oía los pequeños murmullos al pasar por la grieta de una pared o el hoyo de un hormiguero, al romperse un pequeño espacio de la banqueta o dejar sin relleno a un bizcocho. Al inicio fue sorprendente percatarme de las imperfecciones que reclamaban ser reparadas, de las viejas paredes y las casas abandonadas que crujían con notable extrañeza cada que alguien las miraba, entonces no pude más, porque a dónde quiera iba todo me llamaba, no podía no hacer nada, no podía llevarme los profundos abismos que contenían años de recuerdos, no podía cubrir con arena la cerámica blanca aperlada que cubría mi cuerpo, no podía simplemente ignorarme por completo.

Hasta que un día el techo que cubría mis huesos, se humedeció tanto que empezó a gotear. ¿Acaso eran todas las lágrimas de cada espacio no ocupado que no llené?

Pérdida en mi limbo, abrí los ojos. Era un sueño muy doloroso, me reflejaba llena de trozos blancos que podían juntarse y formar todo mi esqueleto, lleno de agujeros tan tenebrosos como aquellos de los que un día yo me enternecí, sin dudarlo tome una decisión caótica, irracional, emocional. Me prendí fuego, tome la mechera de mis sentimientos y el calor empezaba a consumir mis cabellos, los hacía convertirse en humo negro, el cual inundaba la visión de mi cuerpo, no aguante el sufrimiento y me compadecí de mí vertiendome la última botella de agua que tenía junto a mí. Después prendí fuego a mi cama, y entendí que yo ya estaba atrapada, me enrosque en las cobijas y cerré los ojos en busca de tu cara. Mis pies empezaban a sentir un cosquilleo ardiente y mis piernas se entumecian imaginandote enmedio de ellas, me iba consumiendo lentamente. Mis brazos dejándose llevar por la pasión de mí fulgor, rodeaban mi cintura y acariciaban mi entrepierna de la misma manera que tú lo hacías, mis dedos se colaban poco a poco dentro de mí, imaginando como el fuego acabaría conmigo, terminando en un éxtasis compartido. Te seguía viendo en cada hueco que las llamas dejaban cuando pasaban sobre mi cuerpo, iban comiéndose cada espacio de mi piel haciéndome sudar mares. Entonces cuando el incendio ya no era controlado, tuve contacto con el torso de mis dedos, con la conciencia de mis deseos, estaba siendo calcinada sin dejar nada. No apagaste nada en mí, preferí atarme voluntariamente a una fantasía para tenerte nuevamente dentro de mí, no soportaba el hueco de tu peso, siendo las llamas lo último que yo quería de ti.

Karla Herrera

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