Rompo las cadenas
de mi inequívoco destino.
Intento con todas mis fuerzas
no volver a encadenarme,
pero es que es inevitable.
La esencia de la decisión es
un encadenamiento infinito,
a la vez que es
efímero.
Cambia la cadena,
cambia la decisión,
cambio yo
junto con ellas.
Para luego encadenarme
con una más brillante,
siempre atada,
contenida,
amarrada a mis ideas.
Y en esa búsqueda de brillos
insaciable,
demandante,
exhaustiva, encuentro la libertad.
La libertad es
entender que las cadenas son amigas,
son el ancla al inicio.
Son la fuente de inspiración,
son la razón principal por la que actuamos por lo que queremos.
No está mal cambiar de cadena;
a veces, hasta hace falta.
Pero para obtener
realmente la libertad,
hay que aliarse con la idea
de vivir encadenado.
If you liked this post, consider buying the writer a coffee
Buy a coffeeOur picks
Become a supporter of quaderno
Support this independent project and get exclusive benefits.
Start writing today on quaderno
We value quality, authenticity and diversity of voices.
Comments
There are no comments yet, be the first!
You must be logged in to comment
Log in