Nuestro desierto en tempestad.
Decime si todavía hay un lugar
para mí en vos,
en tu luna y tu sol.
Quiero ser la manta que te abrigue
del tiempo frío de otoño,
pero sé que viene el invierno
y nos volverá a llevar a extremos diferentes.
Decime,
por favor,
que todavía queda un lugar para mí en vos.
Que mis manos,
aún inexpertas y leales,
pueden tomar las tuyas tan traicioneras.
Me pregunto si donde estás parado es donde querés estar o una forma de olvidar.
Porque si estás ahí por gusto,
el dolor se simplificaría y decaería.
Porque no sé cuánto más de esto puedo soportar.
127 días de contacto cero y creo que duele como el primer día.
Antes creía estar segura con
tu poca cercanía;
por instantes te solía necesitar
tanto que apenas podía respirar.
Y otras,
agonizaba en secreto por tu ausencia.
Después aprendí,
en silencio,
a soltar lentamente.
Pero ahora sé que te extraño nuevamente,
y creo fielmente que nunca fue
algo de una etapa.
¿Se puede amar y odiar al mismo tiempo?
Creo que todo coexiste y,
con vos,
aprendí a ver los matices del gris
que tanto terror causaban.
Porque hoy te extraño y sé que mañana también.
¿Todavía hay un rincón que
lleve mi nombre?
Aunque creo que,
en el fondo,
siempre supe que no existía ni siquiera un espacio en tu mundo entero con mi nombre.
Yo no llenaba ni un hormiguero,
pero bueno,
al menos sé que yo te quiero.
Y me despido en silencio,
rogando en silencio por tu regreso.
If you liked this post, consider buying the writer a coffee
Buy a coffeeOur picks
Become a supporter of quaderno
Support this independent project and get exclusive benefits.
Start writing today on quaderno
We value quality, authenticity and diversity of voices.


Comments
There are no comments yet, be the first!
You must be logged in to comment
Log in