los rostros se ponen suaves en tardes como esta.
se respira el final del invierno
y como un cuento que termina,
espera deseoso volver a ser leído
(oportunidad
por primera vez
no soy yo la que espera).
los amores con tintes de nunca
de esperanzas
de siempres,
en los que siempre se termina,
los jamases quedan cortos .
con el olor del final,
una tarde de invierno
es la cruda tentación ,
es inevitable donde caeré.
cayó el sol
inundó el olor de un hombre
-me sigue doliendo todo el cuerpo-
solo balbucear su nombre me estremece
solo recordarlo me amordaza.
el invierno comenzó mucho antes en casa.
sin darme cuenta
cegada por la ternura
las miserias terrestres no existían.
mientras te amaba el mundo se moría,
ahora encuentro rastros
heridas en mi suelo.
obedecer a las reglas del amor;
juego lúdico donde existe pureza, salvación, caricias
donde contrasta el dolor, el drama, la pérdida
me llevó a la autodestrucción.
hoy
pago los precios de creer en la ternura
(por tus ojos
no me arrepiento).
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