Estuve muchas horas sin poder dormir y noté que es muy fácil volverse loco. No podía dejar de mover el pie, me obsesioné sin querer con estar despierto. Fue culpable mi mente ansiosa y un dato dudoso sobre el tiempo y el acto de soñar que me hacia poner los pelos de punta. Para cordura y bien común del lector, no será explícito.
Casi me pierdo, me asusté, me miré una noche al espejo y quería arrancarme la cabeza para hamacarla y que se duerma. No pude pegar un ojo y sentía deseos extraños... No se cuánto tiempo pasó, hasta que una mañana, por fin, dormí. No recuerdo que mañana fue, pero si volviese a verla la reconocería en un instante. Cuando desperté volví a sentirme como hace tiempo no me sentía: aburrido y común, normalito. Ese pensamiento me hizo llorar. Pero ya estaba todo bien, creo.
Espero no perder, de todas formas, esa sensación de locura; aunque tampoco quisiera volver a sentirla, de hecho ya no la recuerdo con detalle, solo un vago pensamiento sobre lo que se sintió.
Quizás nunca pueda ponerlo en una palabra, o en frases. Pero si en una noche. O en un sueño. O en la locura.
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